“Los Beatles y la Ciencia”: biología de la música

 

Debajo del título se lee: “De cómo la música, John, Paul, George y Ringo nos ayudan a entender la ciencia”. Al pie de la carátula una pequeña inscripción indica “Colección Ciencia que Ladra”, serie de libros de autores argentinos que logró “aterrizar” temas científicos densos a la vida cotidiana y generó niveles de ventas que se asemejan a los de las novelas de mayor renombre. Blanco es el primer uruguayo que publica dentro de esta colección.

Al momento de tener estas 198 páginas entre manos, hay que saber qué no hay que esperar: uno, respuestas científicas de por qué los cuatro de Liverpool llegaron a tener un éxito tan impresionante, y dos, argumentos que demuestren científicamente que Los Beatles eran genios y por eso fueron únicos.
Despejadas esas dos pretensiones el libro de Blanco permite ver cómo en decenas de historias, acontecimientos o casualidades, la Ciencia y Los Beatles estuvieron cerca hasta el punto de complementarse.

 

Discos y tomógrafos

En los años 60 había en los estudios EMI un hombre llamado Godfrey Hounsfield que estaba “trabajando en cosas extrañas”, en palabras de Blanco, y había participado en investigaciones vinculadas al desarrollo del radar, tecnología con gran aplicación en los enfrentamientos armados del siglo XX.
“Lo que hacía el radar era, a través de un punto, emitir ondas electromagnéticas y recibir el rebote para ver lo que había”, ilustra Blanco, máster en Física de Partículas, doctor en Biomecánica, y cantante y guitarrista de “Beatlmanía científica”, un conjunto de investigadores y estudiantes de la Facultad de Ciencias que interpretan canciones de los cuatro de Liverpool.

“Mientras Los Beatles terminaban uno de sus mejores discos, Hounsfield, (el ingeniero de EMI), tuvo una gran inspiración: usar el radar al revés”, escribe Blanco en el capítulo ocho de su libro.

Así, si el radar emitía hacia afuera para recoger información de qué había en el entorno de cierto punto, el ingeniero de EMI se proponía hacer lo inverso, emitir desde muchos lugares hacia un punto y, a partir de lo que rebotara, ver hacia adentro del cuerpo humano.

Ese concepto era la base de lo que hoy es la tomografía computada. Si pudo ser llevado a la práctica fue porque EMI tuvo excedentes “enormes e inesperados” por la venta de discos de Los Beatles. Tanto, que Hounsfield pudo llevar su sueño a la realidad y combinar sus conocimientos con los de un matemático que complementaría su trabajo para crear el nuevo equipo de imagen, hoy clave para la atención médica.

“Hubo un giro interesante que fue la muerte de Stu Sutcliffe, que era uno de los integrantes de la banda original, y era muy amigo de Lennon”, apunta el físico escritor.

Una de las versiones es que Stu tenía un tumor cerebral. Es decir, Los Beatles terminaron aportando, sin querer, a una tecnología que podría haber salvado la vida de Stu, porque una operación de cerebro para extraer un tumor tiene buenas posibilidades de éxito si este está bien localizado”.

Si bien la tomografía no existía cuando su amigo se enfermó, su música fue el pasaje para que apareciera una tecnología con la que sí pudieron salvar a miles de personas.

Yesterday

La canción de Paul McCartney, escribe Blanco en el capítulo cinco, fue grabada alrededor de 3000 veces por otros artistas, más que cualquier otra en la historia. Además, se estima que fue interpretada en público más de 7 millones de veces. “Bastan estas observaciones para decir que es uno de los temas populares más importantes de la música. ¿Pero qué es lo que la hace única? Hay razones (neuro) científicas detrás del torrencial éxito de esta sencilla composición”, explica el científico uruguayo.

Efectivamente. Yesterday fue compuesta en sueños y un estudio demostró que han sido decenas los músicos que crearon melodías nuevas mientras estaban durmiendo (esto les sucede mucho más que a las personas “comunes”).

Pero en esta canción hay un paralelismo más entre el arte y la ciencia. “El propio McCartney planteó que pudo haber sido algo espiritual, algo que le tocó, pero también pudo haber otra posibilidad: que su cerebro fuera como una computadora que se hubiera alimentado con un montón de información de toda la música que escuchó y esa noche la rearmó y generó Yesterday. Esa es una reflexión que parece venir de un científico”, aprecia Blanco.

Además, después de ese sueño Paul tuvo que trabajar semanas para dar con la versión definitiva del tema. “No fue sólo el momento de inspiración. Y en la ciencia, que a veces tenemos la idea de que sólo es trabajo duro, se da lo opuesto. Ha habido investigadores que trabajaron duro por años sin lograr una solución, pero un día se quedaron dormidos y despertaron con la respuesta”, apunta el escritor y científico.

Yesterday es, para Blanco, una de las canciones que demuestran que en el arte no es todo disfrute y distensión, ni la ciencia es todo dureza y trabajo. “En los dos casos se necesita creatividad, inspiración” y trabajo, subraya.

Misterios

Los Beatles “representan un rito iniciático para la infancia y la adolescencia: descubrirlos es descubrir un mundo nuevo, fascinante y, a partir de este libro, un mundo también científico”, escribe en el prólogo Diego Golombek, el argentino que creó la colección “Ciencia que ladra”.

Decenas de otras coincidencias curiosas construyen ese mundo científico “beatleano” del que habla Golombek. Por ejemplo, ¿por qué se llama Lucy el fósil humano más importante de los que construyen la cadena de la historia de los seres humanos modernos? Porque los investigadores que hallaron los restos de la chica prehistórica que se considera la abuela de la humanidad, estaban escuchando Lucy in the sky with diamonds en el momento del hallazgo en Etiopía.

¿Y de qué forma fue posible descifrar el acorde inicial de la canción A Hard Days Night luego de que decenas de músicos con fabulosas condiciones auditivas no lograran reconstruirlo? Fue gracias a una técnica que matemáticos, físicos y biólogos empleaban para analizan sonidos de animales.

Se llama Análisis de Fourier y Blanco cuenta que fue la llave utilizada por el matemático Jason Brown para desentrañar el acorde, ver qué frecuencias aparecían representadas y descubrir detalles como que los instrumentos tocaron algo desafinados, lo cual contribuyó a darle ese carácter irrepetible a la interpretación.

Realizando su investigación, Blanco se reencontró con su guitarra y con el canto, algo que había dejado años atrás. “Mi mensaje es que tanto la música como la ciencia son centrales en lo que somos como seres biológicos”, enfatiza con sus libros a un lado y la guitarra en su solapa. “No sólo hay que escuchar hablar de ciencia y no sólo hay que escuchar música” sino hacer ambas, concluye.

 

“All you need is love y algo de ciencia”

El autor de la frase es Diego Golombek (izq.), científico argentino que creó la colección “Ciencia que Ladra”, escrita por científicos que creen que “ya es hora de asomar la cabeza fuera del laboratorio y contar las maravillas, grandezas y miserias de la profesión”.

CLAVES DE LA MÚSICA: ¿por qué es necesaria para vivir?

En el libro “Los Beatles y la Ciencia” hay un núcleo temático que atraviesa detalles de la evolución humana para analizar la importancia de la música para el ser humano desde el punto de vista biológico. “¿Por qué algo que en principio no parece ser una ventaja o una adaptación para sobrevivir continúa entre nosotros, está en todas las culturas humanas y es tan importante como la música?”, se pregunta Ernesto Blanco, físico uruguayo y autor del libro que fue presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires y que se encuentra a la venta también en Montevideo desde hace algunas semanas. “Hay una serie de hipótesis de por qué la música es tan importante para el hombre. La más obvia es la de Darwin de la selección sexual: o sea, la música como la cola del pavo real es un aditamento que no sirve para sobrevivir pero sí para atraer al sexo opuesto”, responde Blanco en diálogo con El País. “Pero hay otras. Por ejemplo, en todas las culturas hay canciones de cuna y eso parece cumplir un rol a la hora de regular las emociones de los bebés, algo muy importante en las condiciones de vida salvaje, en las cuales si el bebé estaba llorando podía atraer a los depredadores y así poner en riesgo a un grupo humano”.

Otra de las hipótesis consideradas por Blanco, es que ese procesamiento de sonidos e información que implica la música puede preparar el cerebro para aprender el complejo lenguaje articulado de los seres humanos.

http://www.elpais.com.uy/informacion/desentranan-eslabon-perdido-beatles-ciencia.html

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