Adrián Paenza: matemática mal encarada

“El rechazo que produce la matemática es un síntoma de salud”

Bajo un entramado lúdico que propone acertijos y dilemas de intrincada pero viable resolución, el periodista Adrián Paenza visibiliza fenómenos variados en su libro nuevo “La puerta equivocada”, desde la manera en que la ciencia asimila la velocidad de cambio de las sociedades hasta las transformaciones en la noción de privacidad a partir de la circulación de datos y la exposición de la intimidad en las redes sociales.

paenza

Cuando hace dos meses el fervor mundialista instaló la compulsión por conseguir las 639 figuritas del álbum alusivo al campeonato de fútbol que dejó al equipo argentino en el umbral de la gloria, legiones de padres temieron por las finanzas domésticas, sobrepasados ante la escena recurrente de descubrir -con el asunto a medio completar- que cada nuevo paquete deparaba aislados trofeos y legiones de ejemplares repetidos.

Nada más certero que la matemática para dirimir los efectos de este reto a la economía familiar, aunque el imaginario la sitúa como trasfondo de complicadas operaciones financieras antes que como una herramienta al paso de los contratiempos diarios: en esa línea se perfila la afición divulgadora de Paenza, que recoge esta temática y otros similares para graficar la persistente interacción entre la aritmética y lo cotidiano.

“La percepción común es que la matemática es una cosa hecha. Sin embargo, es una disciplina activa, dinámica, viva, con una cantidad de facetas desconocidas para la gente y un potencial enorme como herramienta para la vida cotidiana”, destaca Paenza.

“Figuritas”, el texto que invita a trasponer con mirada lúdica el nuevo libro de Paenza, arranca con una fugaz evocación sobre la niñez del periodista -quien confiesa que aún atesora los álbumes que fue coleccionando a lo largo del tiempo- y deposita al lector en un ejercicio deductivo que deja conclusiones escalofriantes: de no mediar la posibilidad del intercambio, casi 4500 pesos hubiera tenido que desembolsar una familia para cumplir con la meta del álbum del Mundial de Fútbol completo.

El autor de Matemática…estás ahí plantea su novena obra dedicada a la disciplina como “una nueva entrada al parque de diversiones de la matemática”, una trama de juegos lógicos que permiten deducir si una jugada es córner o saque de arco, entender las estrategias de Netflix -la plataforma de contenidos audiovisuales que cambió la dinámica de los consumos televisivos- y hasta escoger una contraseña fiable para acceder on line a las cuentas bancarias o configurar el correo electrónico. “Una cosa es la matemática y otra cosa es la manera de comunicarla -señala-.

Está claro que hemos fracasado en esta segunda instancia. El tipo de docencia que se ha hecho hasta acá habrá sido útil en su momento pero hoy la matemática atrasa. Una cosa era lo que pasaba hace 400 años y otra distinta lo que pasa hoy”.

Para Paenza, además, “el rechazo que produce la matemática es un síntoma de salud: está bien que los chicos y los jóvenes reaccionen así porque de la manera en que está encarada la disciplina se les da respuestas a preguntas que nunca se hicieron. Nadie quiere sentarse a prestar atención durante horas para que le contesten cómo se resuelven problemas que uno no tiene”.

El autor de Matemagia también plantea una renovación de los contenidos educativos frente al cambio de paradigma provocado por los nuevos dispositivos tecnológicos: “La escuela tiene muchos competidores entre internet, la televisión y otros soportes digitales -analiza-. Frente a todas esas múltiples fuentes de información, algunos patrones que antes eran valiosos, hoy ya no funcionan”.

“Antes alcanzaba con leer y escribir. Ahora nadie está preparado para enfrentar la vida con esa única habilidad. Por eso las escuelas ya desde el nivel primario deberían enseñar a programar. El lenguaje de la era digital es la programación -explica-. De la misma manera que antes era fundamental aprende a leer y escribir, hoy es importante aprender a programar, enseñarles por ejemplo a los chicos cómo alterar el final de un videojuego”.

El gran obstáculo de la ciencia parece ser hoy la temporalidad ¿Qué limitaciones acechan a la matemática en sociedades tan cambiantes que han acelerado en las últimas décadas su velocidad de transformación? “El factor de la velocidad es crucial para la ciencia, equiparable a la urgencia de un cirujano frente a una operación de corazón. Se trata de resolver y soportar las presiones y aceptar que la evolución genera nuevos problemas todo el tiempo”, asegura Paenza.

“Un científico que desarrolla una teoría es el emergente de muchos otros que estaban pensando lo mismo casi al mismo tiempo que él. Albert Einstein fue el primero en llegar, pero había otros contemporáneos que ya estaban pensando en la teoría de la relatividad”, indica el hombre que en agosto pasado fue distinguido en Seúl (Corea) con el premio Leelavati como mejor divulgador de matemática del mundo.

Por efecto de la velocidad de los cambios sociales, a veces las soluciones llegan a destiempo, como plantea el periodista en un capítulo que documenta en secuencia episódica la historia de un concurso lanzado por Netflix, la compañía estadounidense que en octubre de 2006 desafió a científicos y autodidactas a mejorar el método predictivo sobre las preferencias de sus usuarios.

Tres años después de la convocatoria, un grupo interdisciplinario se alzó con el millón de dólares prometido por la plataforma de contenidos, aunque el algoritmo ganador no llegó a ser utilizado dado que en el lapso que medió entre el lanzamiento del certamen y la aparición del ganador, la empresa cambió su modalidad de servicio y pasó a ofrecer lo que se conoce como “streaming video”, una opción para que los usuarios elijan en qué momento quieren disfrutar de un film o un programa de TV.

“La solución no fue utilizada porque cambió la manera de consumir los contenidos, pero hubo otras herramientas que se desarrollaron en el camino que sirvieron justamente para desarrollar el streaming video -apunta- Es cierto que a veces las soluciones llegan a destiempo pero la ciencia es un constante descubrir”.

“El comportamiento humano es muy interesante: somos animales difíciles de predecir. No somos iguales a nosotros mismos todos los días, no somos iguales a través del tiempo y no somos iguales a los que tenemos al lado nuestro”, sostiene Paenza.

Uno de los textos incluidos en “La puerta equivocada” alude justamente a la circulación ilimitada de datos que internet pone indiscriminadamente a disponibilidad de los usuarios y plantea riesgos latentes frente a todavía ausencia intervención del Estado en estas cuestiones.

“Dejamos de ser anónimos -advierte Paenza-. La definición de privacidad ha ido cambiando con el tiempo y uno está dejando huella en lugares que ni siquiera advierte. Es necesario en ese sentido que los estados propongan algún tipo de regulación. De hecho, los adultos hemos dejado nuestras huellas pero los niños todavía no y en ese sentido hay que prepararlos.

Nota de Telam

LA PUERTA EQUIVOCADAAdrián Paenza: “El rechazo que produce la matemática es un síntoma de salud”

  • Autor: Adrián Paenza
  • Editorial: Sudamericana
  • Páginas: 384
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