Arsénico: políticas y cáncer

La contaminación del agua con arsénico es natural y por lo general viene de los minerales en las aguas subterráneas.

–Hablemos un poco del arsénico.

–De acuerdo. Este año se celebran cien años de que, en Córdoba, el doctor Allerza descubriera la relación entre el consumo de agua con arsénico y un conjunto de manifestaciones clínicas que se traducían en lesiones en la piel y podían derivar tanto en cáncer de piel como en cáncer de órganos internos. El arsénico es un veneno: lo usaba, como se sabe muy bien, Lucrecia Borgia. Eso es si se lo usa en grandes cantidades. Pero si uno ingiere arsénico en muy pequeñas cantidades a lo largo de su vida, es posible que se enferme y presente estas manifestaciones de las cuales yo estoy hablando. Esto tiene la misma dinámica que cualquier otra enfermedad: no a todo el mundo le agarra cáncer, no todo el mundo tiene lesiones en la piel. Las enfermedades dependen mucho del genotipo: yo no soy médica, pero es así. Por ejemplo, en Puno, Perú, hay grandes concentraciones de arsénico en el agua, la gente ha tomado arsénico durante mucho tiempo y, sin embargo, no se enferma.

–¿Y ahí qué hubo? Alguna relación debe tener con la selección natural.

–Sí, supongo que sí. En la llanura chaco-pampeana, por el contrario, la gente se enferma y se enferma mucho. Incluso hubo casos de chicos de 15 años enfermos. En una familia en un asentamiento rural, por ejemplo, los padres se iban a trabajar la tierra lejos del hogar: los chicos se terminaron enfermando y los padres no se enfermaron nunca. Está absolutamente comprobado que si aparece este tipo de manifestaciones clínicas es por el consumo de arsénico. A estas manifestaciones clínicas, en la Argentina, se las llama con las siglas ACRE, que significan “Arsenicismo Crónico Regional Endémico”. Viene, como le decía, por el consumo de agua con arsénico, que está en realidad en el agua subterránea. El planeta entero está lleno de lugares donde la gente se enferma por el consumo de arsénico. Sin embargo, hay diferencias en las manifestaciones: en Taiwan, por ejemplo, se presenta como una “enfermedad del pie negro”. Se van poniendo negras las extremidades y van “desapareciendo”: hay gente en la que desaparecen completamente los pies o desaparecen completamente las manos. Hay un museo del pie negro en Taiwan, pero el problema allí fue controlado: las autoridades hicieron todo lo posible para que la enfermedad desaparezca. Fue muy estudiado el tema, también, en el sudeste asiático. También fue remediado.

–¿Cómo?

–Los organismos internacionales pusieron un montón de plata para solucionar el problema de la escasez de agua en todos los países del sudeste asiático. Lo que hicieron fueron perforaciones para sacar agua. Pero con el agua salió el arsénico, y la gente se empezó a enfermar. Los organismos internacionales, entonces, se sintieron culpables, y pusieron un montón de plata para solucionar el problema del arsénico. Eso no pasa en Latinoamérica, que se puede considerar el continente olvidado en el tema del arsénico.

–No olvidado por el arsénico.

–Todo lo contrario: olvidado fundamentalmente por las autoridades, pero también por la gente. El tema no se conoce, los políticos le escapan, nadie quiere tomar cartas en el asunto.

–¿Por qué? La palabra "toxicidad" describe el grado en el cual una sustancia es venenosa o puede causar una lesión. La toxicidad depende de diferentes factores: dosis, duración y ruta de exposición (ver el módulo dos), forma y estructura de la sustancia química misma y factores humanos individuales.

–No lo sé, ni lo puedo saber. Acaso porque no quieren, a veces dicen que hay otros problemas más serios (como el Chagas, por ejemplo).

–Pero no tiene nada que ver una cosa con la otra.

–Es lo que hay que decirles a las autoridades.

–Se lo estamos diciendo en este preciso momento.

–Sí, es lo que yo le digo a todo el mundo: hay que quejarse frente a las autoridades. De todas maneras, déjeme tranquilizarlo: en la ciudad de Buenos Aires, donde vive el Jinete Hipotético, no hay arsénico en el agua. El agua de la ciudad es muy buena, y tampoco hay que tomar agua mineral, porque en el agua mineral la regulación para el arsénico es más alta que en el agua potable.

–¿Eso qué quiere decir?

–Que el arsénico está regulado más alto. La Organización Mundial de la Salud dice que el arsénico en agua no debe ser mayor de 10 microgramos por litro para agua potable; para agua de bebida mineral es 200 microgramos por litro (20 veces más). Otra cosa importante: la contaminación por arsénico es natural; lo antropogénico es mínimo. Hay algunas pocas industrias que utilizan el arsénico (por ejemplo, algunos medicamentos, algunos productos agrícolas), pero es poquito. La mayor contaminación viene porque hay minerales de arsénico en el fondo de las superficies cubiertas por el agua subterránea y se van lentamente filtrando o erosionando al agua. Son minerales: hay 200 minerales de arsénico.

–¿Qué habría que hacer?

–A ver: hay dos tipos de poblaciones. En las poblaciones de ciudades medianas y grandes se pueden instalar plantas de tratamiento. Existen métodos: Chile, por ejemplo, instaló plantas de tratamiento, porque había tenido un problema muy serio hasta los años ’70. En esa época, el gobierno se juntó con las universidades, desarrollaron métodos para el tratamiento de arsénico e instalaron plantas (por ejemplo, en Antofagasta). El problema del arsénico sigue siendo delicado en el norte de Chile en las poblaciones aisladas. Por eso hablo de dos poblaciones: hay lugares de mayor poder adquisitivo donde se pueden instalar o plantas o filtros que pueden solucionar el problema, pero también están las poblaciones aisladas, donde no llega el agua potable. Ahí hay que usar métodos domiciliarios o comunitarios para pequeños asentamientos. Esos métodos existen; hay gente que los está estudiando y es necesario que promocionemos el desarrollo de esos métodos.

–En las grandes ciudades, entonces, el problema se puede remediar.

–Si se instalan las plantas, se remedia.Una foto de Graciela Slekis Riffel.

–¿Pero si yo me sirvo un vaso de agua en Misiones, por ejemplo?

–Puede tener problemas. De la misma manera que si lo hace en La Pampa, o en el norte de la provincia de Buenos Aires, o en Córdoba, o en Santa Fe, o en el Chaco, o incluso en la Patagonia.

–¿Qué me puede pasar si voy allí y tomo agua?

–A esta altura de la vida, nada. Pero si hubiésemos estado bebiendo esa agua desde chiquitos, podríamos haber contraído las enfermedades que le decía: lesiones de la piel, cáncer de piel, de riñón, de vejiga.

–Antes de que todos se mueran del susto, ¿qué hay que hacer?

–Hay que desarrollar la investigación en tecnologías de remoción de arsénico. Hay que cuidar el arsénico de los alimentos, también (en el arroz, por ejemplo, hay mucho, porque el arsénico se absorbe por las raíces). Hay que tener cuidado. Hay que ser consciente de que el problema existe y hacer conscientes a las autoridades para que apliquen las tecnologías que permiten controlar el problema. Pero, sobre todo, no hay que dejar que cunda el pánico.

–Y, mire… con las cosas que me estuvo contando…

DIALOGO CON MARTA LITTER, DOCTORA EN QUIMICA, DE LA COMISION NACIONAL DE ENERGIA ATOMICA

Por Leonardo Moledo

Proyecto para la eliminación de arsénico

Las tecnologías existentes para la eliminación de arsénico suponen un alto coste para los pobres a la vez que un complicado uso y mantenimiento. Por ejemplo, los mecanismos basados en técnicas de absorción necesitan una regeneración periódica por lavado, ya que las partículas floculantes obstruyen la malla del filtro disminuyendo así la tasa de flujo, lo que hace que estos instrumentos sean engorrosos. Al cabo de unos días de uso es necesario cambiar la malla del filtro, lo que añade un coste adicional.

Otro proceso es la coagulación-floculación-coprecipitación con productos químicos que suponen un dañino residuo una vez disueltos en agua. Si se procede a la coagulación por permanganato potásico y de aluminio, existe la posibilidad de que el agua tratada contenga aluminio residual, el cual puede tener efectos tóxicos en el sistema nervioso humano. El manganeso, por su parte, provoca sabores indeseables en el agua a la para que manchas en la ropa de lavado. Por otra parte, se desconoce si estas técnicas son lo suficientemente eficaces en la eliminación de arsénico.

Investigadores australianos desarrollaron un método muy simple para eliminar arsénico de agua potable y residuos mineros usando únicamente luz solar y aire (Yong, 1996). En Faridpur (Bangladesh) existe una unidad potabilizadora de agua, de casi un siglo de antigüedad, que reduce la concentración de arsénico en agua (por debajo de los estándares del país) simplemente por medio de luz solar y filtración.

water ourification
Unidad potabilizadora de agua en Faridpur. Reduce la concentración de arsénico de 220 µg/l a 42 µg/l.

La radiación ultravioleta de la luz solar cataliza la oxidación del arsénico disuelto a la forma menos tóxica, la cual puede ser precipitada en forma de arsenato férrico y posteriormente eliminada.

En los anos 1998 y 1999 fueron llevados a cabo estudios en Bangladesh basados en el uso de luz solar, aire, hierro (en determinados casos), recipientes de barro y filtros de arena. Los resultados fueron sorprendentes. Los efluentes del lavado ácido se mezclan con los del lavado básico y el residuo arsénico resultante se deposita en una fosa preparada en el suelo con una cama de estiércol de vaca. Los microorganismos del estiércol transforman el arsénico en arsina gaseosa.

El método basado en luz solar, aire y recipientes de barro tiene un coste casi inexistente y es posible desarrollarlo en Bangladesh sin necesidad de tecnología extranjera. Pero una solución barata, que supondría llegar a las gentes y educarlas en su uso, no genera dinero, lo que no atrae a las ONGs ni a las agencias gubernamentales.

El objetivo principal del presente poryecto es la implantación de un método de purificación de agua que sea efectivo a bajo coste, eficiente y apropiado, a saber:

  • Formación de comités en los núcleos de población encargados de cuidar de las unidades depuradoras y de los aspectos medioambientales y de salubridad.
  • Recuperar sabiduría popular y oficios tradicionales (alfarería, artesanía del yute…). No usar plásticos en agricultura, fomentar el uso de pesticidas biológicos (Azadirachita indica).
  • Depuración mediante el uso de luz solar, aire y recipientes de barro de 1000 pozos de distintas familias contaminados con arsénico y bacterias entéricas y/o coliformes.
  • Implantar el uso de filtros de arena económicos fabricados con cerámica, arena (y carbón en el caso de que el agua esté contaminada con pesticidas), etc…
  • Limpieza, mantenimiento y producción propia de filtros de arena.
  • Animar a los alfareros a la fabricación de contenedores de agua y filtros de arena.
  • Depositar los precipitados arsénicos en fosas con una cama de estiércol de vaca.
  • Si se encuentran pozos poco o nada contaminados, recomendar la construcción de otros en las cercanías.
  • Construir para escolares depósitos de agua en contacto con luz solar que pase por un filtro de arena.
  • Encuentros sociales y culturales para la transmisión de nuevos conocimientos.

La población de este subcontinente conocía desde hace miles de anos el método de la luz solar y la filtración por carbón para purificar el agua. Si estos habitantes utilizan la sabiduría popular para producir y mantener pequenas unidades potabilizadoras en las circunstancias actuales, hay esperanzas de salvar a la población.

Según Mr. Syed Marghub Morshed, Secretario del Ministerio de Medioambiente de Bangladesh (11.06. 2000):

Este proyecto es completamente diferente del resto porque los habitantes producirán sus propios recipientes de barro, filtros de arena, etc.. para luego distribuirlos a otros habitantes. Éste es un método rápido y simple que puede difundirse por toda Bangladesh. A su vez, es el único proyecto en el país en el cual el arsénico es eliminado por un método económico pero eficaz como es la transformación microbiana.

http://www.sos-arsenic.net/

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